Columna de Caro Aubele: Vestirse para uno y para los demás

En la permanente interrelación social, en 7 segundos se puede identificar al otro según la «primera impresión». De ahí la inutilidad de querer gustarle a todo el mundo, ya que, como en tantas otras cosas, la autoaceptación define el partido.

¿Para quien nos vestimos? es una pregunta que los asesores de imagen y diseñadores solemos escuchar casi a diario.

Antes de hablar del que dirán, es importante reconocernos como seres humanos en este proceso de querer agradar. 

Somos seres naturalmente sociales, nuestra evolución está relacionada con esto, evolucionamos con los otros, otros seres humanos son nuestros maestros, todas las personas con quienes nos relacionamos con vínculos positivos y negativos nos enriquecen, incluso aquellos que nos hacen daño.
Esta en nuestra naturaleza, querer ser parte de nuestra comunidad está relacionado con nuestra evolución.

Otro aspecto innato que tenemos es que el ser humano tarda 7 segundos en identificar al otro ser con el que se va a vincular, a eso es lo que llamamos la primer impresión. 

Si bien en esos 7 segundos no emitimos un juicio sobre la persona, ya tenemos una primer impresión, lo identificamos. Luego, tras establecer un vínculo, vamos a tener otra opinión más basada en el intercambio personal.

Hay mucha gente que se aterra al pensar qué es lo que va a opinar el otro. Al respecto, hay una parte donde podemos cuidar la repercusión sobre cómo nos presentamos, pero sobre la opinión final no tenemos mucho poder de acción, ya que la opinión de los demás es subjetiva, viene de una persona con sus valores, con sus opiniones, a veces de culturas diferentes a la nuestra, prejuicios. Por lo cual, más allá de lo que los demás opinen, no podemos tomar esos juicios, incluso los de carácter valorativo, de forma personal, lo cual es injusto, pero cierto.

Cuando nos mostramos como somos, establecemos una impresión más honesta, pero para esto el proceso es comenzar por cómo somos y nos sentimos, y luego adecuar nuestra elección al entorno donde nos presentaremos. 

No es aconsejable mostrarnos a través de una imagen irreal, porque van a esperar eso de nosotros y va a ser insostenible. 

La coherencia entre el afuera y lo que tenemos para dar es fundamental.  Lógicamente, existen ocasiones donde esto es mas notorio y necesario, como ser una entrevista laboral, una primera cita con alguien que nos gusta realmente, pedir un préstamo importante en un banco, la imagen de un aspirante a presidente, ámbitos ejecutivos, por citar algunos ejemplos. 

También existen ámbitos donde este arte ya está escrito, estudiado, y en los cuales existen protocolos, como el diplomático y política internacional, por ejemplo.

Algunas estrategias
Para no errar en estas elecciones, podemos apoyarnos en utilizar los colores de una forma estratégica, no sólo por cómo nos quedan, sino por lo que dicen, las vibraciones que emiten. En los tipos de prendas también hay un mundo de elecciones, y finalmente en la imagen en general, que es un lenguaje no verbal y en ese primer impacto aún más.

En ese primer impacto interviene cómo nos vemos, cómo nos movemos, saludo,  contacto visual y nuestros aromas.

Entre los mitos populares existe aquel de que “las mujeres se visten para las demás mujeres”. Un concepto desequilibrado porque como idea encierra que prevalece la opinión de las demás mujeres por sobre la nuestra, sea para ganar en la competencia retrógrada de la belleza y la atracción, como si existiera una forma única de serlo. O quienes creen en esto y también se visten nivelándose para abajo con tal de no sentir las dagas de la envidia de las otras.

Lo que prevalece en ambos casos es que lo que van a opinar los demás es más fuerte que el propio poder de elección. 

A veces pienso que es sólo una fantasía que viene del universo masculino, como si lo único en lo que piensan las mujeres a la hora de encontrarse en un evento es en seducir hombres.

Vestíte para esta en paz y sentirte seguro con vos, agradáte y desde esa honestidad mostráte al mundo sin interferencias.

Carolina Aubele es diseñadora de moda y asesora de estilo, autora de los libros Secretos del Vestidor y Secretos del Vestidor para Embarazadas (Editorial Aguilar); www.carolinaaubele.com;www.maisonaubele.com

Fuente: Clarin/ Esspecial para Buena Vida

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